| Perspectiva | ||
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Perspectiva En esta parte vamos a concentrarnos en dos preguntas:
-¿Con quién vemos? (o: con quién percibimos, para no excluir los demás de los sentidos (oído, tacto, olfato etcétera)
- ¿A quién, o, qué vemos?
La primera pregunta nos conduce al punto de vista. Queremos saber quién es el personaje cuyo punto de vista orienta la perspectiva narradora. Dicho de otra manera, más sencilla: ¿a quién pertenecen los ojos a través de los cuales vemos? (¿A quién pertenece el aparato sensorial, a través del cual percibimos?).
La segunda pregunta no se interesa en quién ve, sino en lo que ve: la persona, el objeto o el paisaje en el que se fijan los ojos. Aquí, lo que queremos investigar es lo siguiente:
Voz narrativa ≠ punto de vista Es importante notar que quien habla en un texto no tiene que ser idéntico a el/la que tiene el punto de vista (aunque muchas veces coinciden). No debemos, por lo tanto, confundir voz narrativa y punto de vista.
En "La compuerta número 12" ,(1) de Baldomero Lillo, tenemos una voz narrativa externa que habla en tercera persona. El punto de vista, por otro lado, no es siempre del narrador, sino que es delegado, a veces, a uno de los personajes. El cuento inicia enfocando a Pablo desde un punto de vista externo: "Pablo se aferró a las piernas de padre". Pero, después, el punto de vista cambia, y al descender a la mina vemos, oímos y sentimos con Pablo:
"Zumbábanle los oídos y el piso que huía debajo de sus pies le producía una extraña sensación de angustia. Creíase precipitado en aquel agujero cuya negra abertura había entrevisto al penetrar en la jaula, y sus grandes ojos miraban con espanto las lóbregas paredes del pozo en el que se hundían con vertiginosa rapidez. En aquel silencioso descenso, sin trepidación ni más ruido que el del agua goteando sobre la techumbre de hierro, las luces de las lámparas parecían prontas a extinguirse y sus débiles destellos se delineaban vagamente en la penumbra de las hendiduras y partes salientes de la roca: una serie interminable de negras sombras que volaban como saetas hacia lo alto. Pasado un minuto, la velocidad disminuye bruscamente, los pies asentáronse con más solidez en el piso fugitivo y el pesado armazón de hierro, con un áspero rechinar de goznes y de cadenas, quedó inmóvil a la entrada de la galería".
Una vez dentro de la mina, la perspectiva cambia nuevamente. El punto de vista es ahora del narrador externo, y vemos a Pablo y a su padre caminando hacia el interior de la mina: "El viejo tomó en la mano al pequeño y juntos se internaron en el negro túnel".
En el ejemplo de "La compuerta número 12", vemos, en el párrafo que abre el cuento, como el punto de vista alterna entre un punto de vista externo y un punto de vista interno (el del personaje Pablo). Este tipo de alternancias es común en textos narrativos.
El punto de vista se encuentra dentro del mundo ficticio: pertenece a uno de los personajes.
Ejemplo:
Un ejemplo es el párrafo de "La compuerta número 12" citado arriba, en que el punto de vista es del personaje Pablo. Otro ejemplo encontramos en "Casa tomada" de Julio Cortázar. En "Casa tomada" el punto de vista pertenece al protagonista del cuento, quien es, a la vez, el narrador en primera persona. Los lectores vemos el mundo ficticio a través de sus ojos, y nuestra mirada se limita por el alcance de su mirada. Ya que no hay un punto de vista externo a este personaje, nunca lo vemos desde afuera.
El punto de vista pertenece al narrador externo.
Un ejemplo es la primera y la última línea del párrafo de "La compuerta número 12", citado arriba. Otro ejemplo lo encontramos en "La muerte de la emperatriz de la China", de Rubén Darío. En este cuento predomina el punto de vista externo. El narrador – ubicado fuera del texto - nos describe con minuciosos detalles la casa, los personajes y las acciones de ellos. Sin embargo, hay también aquí algunos momentos en que el punto de vista es delegado a uno de los personajes. Como ejemplo, puede servir este pequeño fragmento textual en que Recaredo reflexiona sobre su esposa:
"El señor Recaredo la veía triste. "Qué tendrá mi mujercita? En la mesa no quería comer. Estaba seria. ¡Qué seria!" La miraba a veces con el rabillo del ojo, y el marido veía aquellas pupilas oscuras, húmedas, como si quisieran llorar".(2)
Lo que ilustran los dos ejemplos ("Casa tomada", "La muerte de la emperatriz de la China"), es que el punto de vista interno tiene ciertas limitaciones. Vemos solamente lo que alcanza a ver el personaje que tiene el punto de vista. En "Casa tomada", el mundo ficticio que se presenta al lector se limita al pequeño mundo en que se mueve el personaje: los cuartos de la casa y su hermana. A medida que la casa es "tomada", disminuye paulatinamente el campo de visión del personaje – y, de los lectores.
El punto de vista del personaje Recaredo en "La muerte de la emperatriz de la China", es, también, limitado. Es el narrador externo quien tiene que explicarle lo que pasa con Suzette: "¡Tiene celos, señor Recaredo! Tiene el mal de los celos, ahogador y quemante, como una serpiente encendida que aprieta el alma".(3)
En Fortellerens hemmeligheter, Rolf Gaasland distingue entre dos aspectos del punto de vista: el punto de vista como percepción (el aparato sensorial que guía la perspectiva del narrador), y el punto de vista como comprensión o reflexión (la instancia que interpreta los datos perceptivos)(4). En el fragmento de "La muerte de la emperatriz de la China", vemos un ejemplo de como el que percibe; Recaredo, no tiene, necesariamente, que ser idéntico a quien interpreta los datos sensoriales, en este caso, el narrador externo, quien explica la situación a Recaredo.
Ahora no queremos saber con quién vemos, si no a quién o a qué vemos. Puede ser un paisaje, una ciudad, un objeto o una persona. Aquí vamos a detenernos más en los casos en que se trata de una persona.
Vemos sólo el exterior del personaje: aspecto, ropa, gestos, particularidades corporales, lenguaje etcétera.
Podemos ver también "dentro de la cabeza" del personaje: sus pensamientos y sentimientos.
Al hablar de la focalización, se hace evidente una de las diferencias que existen entre el punto de vista interno y el punto de vista externo. Un punto de vista interno – o sea, de uno de los personajes - no tiene acceso a ninguna cabeza que no sea la propia. El sentido común de verosimilitud, impide, con otras palabras, que pueda enfocar el interior de los demás personajes. Un punto de vista externo, por otro lado, puede ver los personajes tanto desde el exterior como desde adentro (sentimientos, pensamientos) |
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Tener clase de literatura antes de ir a almorzar no es fácil...Este espacio está dedicado a todos los que sufren de inanición a causa del aula de letras.

Me haría ilusión mostrarle un relato mio para tener otra opinión.
Le dejo mi dirección de correo electrónico.
Volveré pronto.
Un cordial saludo.